Blog detail
Alcohol al volante

Alcohol al volante

El alcohol es una droga psicodepresora que, incluso en pequeñas dosis, influye negativamente al perturbar las aptitudes del conductor, pues al pasar a la sangre se extiende por todo el organismo, afectando sobre todo al cerebro y a la vista.

Altera el funcionamiento del Sistema Nervioso Central:

  • Reduce el campo visual.
  • Disminuye la capacidad de reacción y provoca pérdida de reflejos.
  • Produce un falso estado de euforia y excesiva confianza, por lo que se asumen más riesgos.
  • Apreciación errónea de las distancias y de las velocidades.
  • Aumenta la agresividad e irritabilidad en el conductor.
  • No se perciben las señales de tránsito, ni las luces de los semáforos o de otros vehículos.
  • Aumenta la sensibilidad a los deslumbramientos.

La alcoholemia es la cantidad total de alcohol que existe en la sangre. La proporción de alcohol en la sangre se conoce como tasa de alcoholemia, que puede medirse tanto en sangre (gramos de alcohol por litro de sangre) como en aire espirado (miligramos por litro de aire).

Está prohibido conducir un vehículo con un nivel de alcoholemia superior a la máxima autorizada.

El alcohol no afecta a todas las personas por igual. Son muchos los factores que influyen en el proceso de absorción y metabolización del alcohol, los principales son:

  1. La cantidad de alcohol ingerida. Cuanto más alcohol se tome mayor será la tasa de alcoholemia.
  2. El peso de la persona. Habiendo ingerido lo mismo, normalmente en una persona delgada los efectos del alcohol son mayores que en una persona obesa.
  3. El sexo de la persona. A igualdad de peso y de bebida, es más probable que una mujer alcance niveles superiores de alcoholemia que un hombre.
  4. El tiempo transcurrido desde que se consumió el alcohol. El nivel de alcoholemia puede detectarse a los cinco minutos de haber ingerido el alcohol y alcanza su máximo aproximadamente una hora después.
  5. El tipo de bebida y el modo de ingestión. El alcohol de las bebidas destiladas (como el whisky o el tequila) se absorbe más rápidamente que las bebidas fermentadas (cerveza o vino).
  6. Los alimentos en el estómago RETRASAN el proceso de absorción. La cantidad de alcohol en la sangre es más elevada cuando se bebe en ayunas.
  7. Las circunstancias personales. Hay circunstancias personales, como la fatiga o el estrés, el embarazo o algunas enfermedades que pueden potenciar los efectos negativos del alcohol.

Fuente: Secretaría de Salud CONAPRA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *